26/07/2017

Tras bambalinas en el Teatro Municipal

Por: Juan Ignacio Bello
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Un 17 de septiembre de 1857 comenzó a escribirse la historia del que es actualmente el escenario más importante, completo y antiguo de Chile. El Teatro Municipal ha albergado la presentación de grandes producciones y ha sido testigo del nacimiento de importantes artistas chilenos.

El Teatro Municipal de Santiago durante estos 155 años, de forma anónima congrega a cerca de 450 personas, que han materializado la mayoría de las obras presentadas en este escenario a través de nueve talleres: tramoya, iluminación, sonido, ambientación, escultura, utilería, pintura, construcción y vestuario.

Quienes trabajan en ellos son los portadores de los conocimientos y técnicas que desarrollaron sus antecesores desde el nacimiento de este centro cultural y, fieles al sello que caracteriza al Municipal, son actores fundamentales en la creación de artes escénicas de excelencia internacional.

Nos sumergimos en las profundidades de esta emblemática fábrica de espectáculo y tuvimos la oportunidad de ver con nuestros propios ojos como se lleva cabo la producción de una obra, conocimos a los rostros detrás de los escenarios y su trabajo. Una experiencia única digna de relatar.

Son las 11 de la mañana de un martes de junio, Olivia Bustos, jefa de vestuario del Teatro trabaja a toda máquina para el próximo espectáculo. Nos recibe con una gran calidez y nos cuenta su experiencia de hacer vestuario para 150 personas, desde los zapatos hasta la punta de la cabeza. Un trabajo demandante que en épocas de estreno, las jornadas pueden extenderse de lunes a domingo de 9:00 a 21:00.

 

Ella con su equipo de costureras y diseñadores es la enacargada de vestir todas las obras y trabajar directamente con los exigentes diseñadores y directores extranjeros que viajan por el mundo mostrando sus espectáculos. Olivia no habla inglés, pero siempre se maneja con traductores especializados y con el lenguaje del teatro, » Para mí el idioma no es tema, con 30 años de oficio, me basta solo mirar al diseñador y ya se lo que busca», nos cuenta Olivia.

Seguimos el recorrido por los rincones del Municpal y llegamos a la sección peluquería, en dónde nos recibe Carolina y Ximena, con 10 años en el oficio de producir pelucas de todos los estilos para las diferentes obras.

Nos cuentan que demoran alrededor de dos meses en producir 5 pelucas, un trabajo minucioso y detallista que ha sido auto aprendido con el pasar de los años, y que cada día es más desafiante para ellas, «Lo que más nos gusta de nuestro trabajo, es que todos los días hay cosas diferentes que realizar, lo que convierte nuestras labores en un desafío diario. Crear diferentes cosas, es lo que más nos gusta de la pega» relatan estas chicas.

El Teatro Municipal de Santiago es custodio de un importante patrimonio inmaterial, manteniendo viva una tradición que ha desaparecido de muchos de los grandes teatros del mundo.

Por ejemplo, es de los pocos que conserva un taller de Pintura Escenográfica y, junto al Teatro Colón de Buenos Aires. Carlos Fowcraker, jefe de taller y con 23 en el oficio, es el responsable de crear los más bellos telones, tan solo con la ayuda de 4 personas. Un trabajo movido por la pasión, utilizando latex y pinturas al agua. Sus producciones tardan alrededor de 2 semanas, y lo que más lo motiva es la belleza que encuentra al pintar y el desafío de tener que organizar a su equipo para llegar a los plazos impuestos.

Seguimos nuestro periplo por este mágico lugar, subiendo y bajando escaleras, tramoyas, directores, músicos y artistas trabajan a toda prisa. De repente a lo lejos se escucha una dulce melodía que engalana nuestros oídos. Es la orquesta del Teatro, alrededor de 50 personas con violines, arpas, violonchelos y flautas ensayan las dulces melodías.

Sin duda se convierte en un relajo y una pausa necesaria para nuestro recorrido, que ha sido marcado por la sensación de adrenalina que se respira en cada pasillo de este espacio cultural.

Seguimos conociendo los rincones del teatro y llegamos al final de nuestra visita. En una de las salas que está al costado del escenario principal nos recibe Francisco Fuenzalida, jefe del departamento de Ambientación, quién lleva 25 años de entrega absoluta en este trabajo. El con su equipo se mueven a toda máquina, ya que una semana antes de los ensayos generales, el escenario debe estar listo en su ambientación.

Francisco con sus 14 personas a cargo van y vienen de la sala, trayendo y llevando objetos para la puesta en escena. Una labor sacrificada que implica que estos trabajadores deben estar pendientes 24/7 del teatro, dejando de lado a sus familias, sus vidas giran en torno al espectáculo y es así como lo viven.

Denominador común de todo este Patrimonio Inmaterial, en su gran mayoría de oficio, es la pasión y adrenalina que los mueve a levantarse día a día y ser parte anónima de todos los espectáculos que se realizan en el escenario más importante de Chile.

La mejor parte, coinciden todos los personajes que conocimos, es cuando la obra se estrena y se escucha el aplauso del público. Todo eso hace olvidar lo que cada uno de estos nobles trabajadores dejan de lado por brindar al público arte en su estado puro.

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