21/08/2018

Turismo y futuro, conclusiones del G20

Por: Mónica Zalaquett, Subsecretaria de Turismo
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“Si vas para Chile…” dice la canción. Una melodía que buscamos contagiar, para que turistas de todo el orbe vengan a disfrutar de nuestras bondades. Porque el turismo es una industria virtuosa, y no es en vano.

Hace unas semanas atrás participé en la reunión anual del G20 en Buenos Aires, donde la mayoría de las naciones desarrolladas entregaron su visión de políticas públicas en torno a potenciar esta industria. Ellos ya entendieron la importancia del turismo. Es hora que nosotros como país lo hagamos y esa es la misión que nos ha encomendado el Presidente Sebastián Piñera.

Que el turismo sea considerado un polo estratégico no es un hecho aislado, sino una visión de futuro y tenemos todas las cualidades para lograrlo.
Los números no mienten: a nivel mundial 313 millones de empleos son generados por el turismo, es decir, 1 de cada 10 puestos de trabajo.

La proyección es, que en esta década 1 de cada 5 nuevos empleos provendrán del rubro. Así también, actualmente, esta industria representa un 7% de las exportaciones mundiales de bienes y servicios, y un 10% del PIB mundial.
En términos de crecimiento, mientras en 1980 Sudamérica recibió 5,8 millones de turistas, en 2016 se superaron los 32 millones y para el 2030 se proyecta alcanzar los 58 millones de visitantes. Para ese mismo año, a nivel global, se realizarán 1.8 billones de viajes.

La generación de mayor bienestar a nivel mundial ha permitido que millones de personas comiencen a viajar. Incluso, entre las generaciones más jóvenes, la constante movilización forma parte de su estilo de vida.
El turismo se ha ido consolidando como un rubro clave tanto en países en vías de desarrollo como también en aquellos que han enfrentado severas crisis económicas y cuyo principal ingreso y fuente de empleos ha emanado de este sector, como es el caso de España e Italia.

Adicionalmente, la influencia del turismo también se ha incrementado en economías desarrolladas, gracias a su impacto en las economías locales, ya que dinamiza una poderosa cadena productiva, así como también descentraliza y promueve el arraigo entre quienes trabajan en esta industria, permitiéndoles desarrollarse en su lugar de origen, evitando las migraciones a las grandes urbes, como ocurre en múltiples países, donde las capitales concentran la mayor población. Sin ir más lejos, según el último Censo, en la región Metropolitana habita un 40,5% de la población total del país, contrastando con lo que ocurre en regiones como Aysén y Magallanes, las que en conjunto suman un 1,5% del total nacional.

Sin embargo, hay un aspecto fundamental que recién se vislumbra. La revolución tecnológica y la automatización han generado un nuevo dilema que deben enfrentar los gobiernos, dónde el turismo se vuelve una respuesta ya que es una industria que incorpora las tecnologías, sin prescindir del recurso humano, pues se sustenta en las experiencias y en el servicio que sólo otra persona puede brindar.

El turismo no sólo es la industria del encuentro, es también la del futuro. Como gobierno estamos conscientes de ello y apostamos a transformarlo en protagonista del desarrollo sustentable y sostenible de nuestro país.

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