02/02/2022

Una Nueva Ruta para disfrutar FRANKLIN

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Franklin es uno de los barrios típicos y con una de las identidades más marcadas de Santiago, un lugar lleno de historias que nos hace recordar de dónde venimos. 

Comúnmente conocido por los persas y el comercio, Franklin, además destaca por sus lugares patrimoniales, galerías, de arte, lugares para emprendedores, y más. Su identidad viva ofrece una experiencia única con una particular estética en lo que un día fueron galpones llenos de industrias, y que hoy han sido reemplazados por atractivos y diversos puestos de persa, galerías de arte, cafés, libreros, e incluso artistas, en uno de los persas más grandes de Chile, con el Matadero Franklin como uno de sus ejes.

Como disfruta Santiago Sernatur, este sábado recorrimos con más de 20 Tour operadores, el barrio Franklin. A eso de las 10 am comenzamos a recorrer la historia y las razones de por qué esta ruta es un tesoro oculto en nuestra ciudad. 

La identidad de un lugar no surge de la nada, y las historias que recopilamos en esta oportunidad parten hace más de un siglo, desde las primeras iniciativas para combatir la mortalidad infantil con el edificio de la ex gota de leche, pasando por uno de los primeros mataderos de Santiago donde también se desarrolló uno de los primeros barrios industriales de nuestra capital.

Comenzamos nuestro recorrido en la salida línea 2 del metro Franklin, a una cuadra de la salida del metro, en dirección poniente nos encontramos con El barrio Huemul, llamado originalmente “barrio modelo Huemul” realizado como una de las obras del primer centenario a inicios del siglo XX, en él se albergó a los primeros trabajadores de este barrio industrial y contenía una biblioteca, escuela, teatro, una gran plaza y una biblioteca.

Nuestra primera parada fue el edificio de la ex gota de leche, iniciativa privada de principios de siglo para combatir la mortalidad infantil, en este edificio se recibió a bebés y sus madres, promoviendo la lactancia materna y entregándoles alimentos para que pudieran sobrevivir en un periodo de alta mortandad infantil.

La parroquia Santa Lucrecia, de 1927 es otro de los lugares icónicos del barrio, junto al teatro (hoy monumento nacional) y la plaza Huemul en donde aún se puede apreciar la riqueza arquitectónica de la época, a un lado de la plaza se encuentra una placa que señala la sencilla casa donde vivió la maestra que se convertiría en Gabriela Mistral entre 1921 y 1922 cuando tenía 43 años.

Siguiendo el recorrido nos recordamos que Franklin es hoy un barrio comercial, un lugar donde se puede encontrar de todo, desde arte, pesas, destilerías, hasta el mercado Matadero donde entre puestos de mercaderías, picadas de carne, pescado y todo tipo de aliños, convive una historia de más de un siglo, de trabajo y tiempos de gloria, cuando los trabajadores del matadero eran los mejores pagados del país, e historias de mucho trabajo y esfuerzo, en una época en que era normal la pobreza y que hasta los niños trabajaran.

Pero es en el persa Bio Bio donde literalmente se encuentra de todo, incluso cosas que ni siquiera sabías que necesitabas, el problema con esta saturación es que cuando hay tanto que ver, es fácil perder esos rincones valiosos e imperdibles que se encuentran escondidos, galerías de arte, increíbles restaurantes, y espacios únicos. Es el caso Factoría Franklin (@factoria_franklin) el ex edificio Sanitas, un lugar histórico que fue recientemente fue reconvertido como un espacio para la creación y exposición del arte nacional e internacional, donde emprendimientos de alta gama se unieron para hacer productos para exigentes, aquí las destilerías con sus alambiques son protagonistas, en donde salir sin entusiasmarse en comprar una botella de Gin u otro destilado, es todo un desafío, chocolates, cervezas, encurtidos, fiambres, café de grano premium tostado recientemente, muchos de ellos con degustaciones los fines de semana, de la mano de emprendimientos con una estética atractiva entre moderna y vintage se suma a las galerías que hacen de Factoría uno de los imperdibles de este barrio.

Pero asumamos que lo que reina en este barrio es el persa, y de eso hay mucho, así que recomendamos ir con ropa cómoda y mucho bloqueador, visitar galpones para todos los gustos, desde el Bio Bio al Victor Manuel, que presenta una variedad digna de visitar, mezclando cafés y gastronomía con puestos de arte, zonas con toda clase de antigüedades y muebles para decoración, emprendedores, plantas, comics y todo tipo de cosas que harán que el panorama valga la pena.

Y lo mejor de todo es que el barrio tiene una increíble oferta gastronómica, en el Paseo Gastronómico Victor Manuel, la calle cerrada permite la creación de un boulevard con cientos de mesas con oferta de comida chilena, mexicana, peruana, vegana, de mar y un largo etc. para todos los gustos y requerimientos alimenticios, una oferta por lo demás premium, que no tiene nada que envidiar en variedad y sabores a los mejores restaurantes de Santiago.

Después de comer y recorrer se puede terminar tal como se empezó, en una de las 2 estaciones de metro que dan una gran conectividad al barrio, y que permiten la visita sin auto, en un panorama para todos los presupuestos y un paseo por la historia de uno de los barrios donde se respira la historia y se puede apreciar el patrimonio del Santiago del primer centenario.

Un barrio emocionante y diverso donde la creatividad surge y grandes ideas se forjan y todas y todos son bienvenidos. Sin duda un imperdible.

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